LA LECCIÓN (UNA MÁS) DE UN MAESTRO PUERTORRIQUEÑO

Tomado del Facebook de Luis Toledo Sande.

Hace muy pocos días, casi unas cuantas horas apenas, tuve el placer de abrazar nuevamente (esta vez en La Habana y en más de una ocasión) a don Heriberto Marín Torres. Ahora reproduzco el texto que da testimonio sobre una de las múltiples lecciones que él ha tenido y tendrá el derecho de dar. Otro abrazo, hermano Heriberto.

Heriberto Marin Torres 

Si no quieres creerme, estás en todo tu derecho, escribiendo esta nota, no puedo controlar unas lágrimas, el sacrificio no ha sido en vano. Las horas que has dedicado a escribir, los conversatorios, las vivencias de la lucha, las charlas a jóvenes y menos jóvenes, la semillita , que un día lanzaste y muchos creían no germinaría, ahí están surgiendo como un retoño de conciencia y de amor. Aquella reclusión perpetua por ayudar a desplegar la bandera de Puerto Rico, ver hoy miles de ellas en manos de nuestras hermanos y hermanas, enarbolándola con orgullo, símbolo de la Patria irredenta, te llegan al corazón, a lo más profundo, y sientes que no hemos luchado en vano. Somos un pueblo heroico.

Ayer, fue muy triste ver a una persona sentada sobre la bandera en la Calle Cristo, porque no quería que su pantalón blanco se ensuciara. Me paré al frente de él y le dije ; Usted sabe que a mí me costó una perpetua por desplegar esa bandera, y usted ahora se sienta sobre

Ella para que no se le ensucie el pantalón.!Se paró y me dió un abrazo!. Lo hice con mucha firmeza, porque la gente, a veces no sabe el significado de la enseña nacional. Me pidió perdón. No lo insulté, más bien, lo hice como un acto de educación patriótica. Siembra semilla y siembra con amor. Con el paso del tiempo, germina.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.