La voz y el ejemplo de Cuba: El sonido que no puede soportar EE.UU.

Por: Marco Velázquez Cristo.

Comienza a avizorarse un nuevo repunte del gastado tema de los supuestos “ataques” que habrían experimentado diplomáticos norteamericanos en La Habana, como es habitual en el comportamiento mediático de temas  que resultan de particular interés para el gobierno de ese país, los grandes medios que se le subordinan, han iniciado un escalonado reflote del mismo.

The Washington Post  en un artículo de opinión plantea que, Estados Unidos debe exigir responsabilidad a Cuba por lo sucedido a sus diplomáticos. El medio utiliza como principal argumento los “resultados del último estudio realizado a los cerebros de dichos funcionarios por científicos de la Universidad de Pensilvania, los cuales sus propios autores reconocen no son concluyentes y no explican las causas de los hallazgos.

El Post ignora que los resultados de dicho estudio han sido ampliamente cuestionados por la comunidad científica internacional,  así como que, contrario a  lo que se ha especulado no demuestran que se haya producido daño cerebral en el mencionado grupo de diplomáticos”. El Dr. Mitchel Valdés Sosa, Director General del Centro de Neurociencia de Cuba al evaluarlos afirmó ante la prensa extranjera acreditada en la isla que: “no permiten arribar a conclusiones científicas claras finales y el cuadro de resultados médicos es confuso y contradictorio”.

El influyente diario que al igual que el resto de los grandes medios estadunidenses blasonan de su imparcialidad e independencia, muestra  su bochornosa subordinación a la política de hostilidad de la administración norteamericana hacia Cuba al asegurar que, el gobierno cubano prometió investigar pero no ha mostrado ningún resultado, aunque seguramente sabe lo que realmente sucedió por lo que EE.UU. debe exigir que haga públicos los hallazgos.

Pero la maquinaria mediática del imperio no deja solo a uno de sus buques insignia y lanza al ruedo a CBS News    quien como novedad  presenta la fotografía de la diplomática que supuestamente fue la primera en ser en “atacada” en La Habana, así como las de otros funcionarios que según el medio sufrieron igual suerte  en China.

El News se diluye en entrevistas a los últimos así como a un miembro de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA por sus siglas en ingles). En el caso de los supuestamente afectados en el país asiático estos insisten en que fueron “atacados” con algún tipo de arma de microondas y exponen presuntas experiencias que resultan disparatadas como, niños que se caían, perros vomitando sangre, percepción de golpes por el lado, hemorragias nasales, etc.

Para añadir más misterio a la trama CBS busca la opinión de un experto de la NSA, el cual afirma que, recientemente llegó más información de inteligencia que compartió con el Comité de Inteligencia de la Cámara y el Senado, la cual por ser clasificada no puede hacer pública, pero que es relevante para los casos de China y Cuba. Una vez más la intriga y el suspenso para mantener el interés sobre un tema manido y continuar fortaleciendo la matriz de opinión de que los “ataques” pudieron haber ocurrido.

Algo interesante es lo que aducen los supuestamente “dañados” en China y es que, a ellos no se les reconoce como  “atacados” a pesar que sus síntomas son semejantes según dicen a los “experimentados” por sus compatriotas en Cuba; para estas “victimas” esto se debe a que los intereses comerciales con el gigante asiático son muy importantes para EE.UU., no ocurriendo igual con el caso cubano. Estas personas en esencia andan en busca de compensaciones económicas y el Departamento de Estado está consciente que el invento puede tornarse un boomerang que retorne con una gran cantidad de demandas con estos fines.

Pero los antiéticos políticos de los sectores más conservadores de la derecha norteamericana están dispuestos a afrontar estos riesgos por lograr los objetivos  que persiguen con el montaje que han puesto en escena y de los que ya hemos hablado en escritos anteriores y que se pueden resumir en la pretensión de destruir a la revolución cubana.

El nuevo resurgir del tema se da en un contexto de recrudecimiento de la hostilidad de la política de EE.UU. contra Cuba, donde, fue activado el Título III de la Ley Helms Burton, Washington destina millones de dólares para intentar sabotear y desacreditar a las misiones medicas de la isla y amenaza con volver a incluirla en la espuria lista de países que para ellos patrocinan el terrorismo, a la vez que refuerza el bloqueo.

Todas esas medidas coercitivas también están dirigidas a tratar de complacer a la mafia anexionista de Miami en un año prelectoral y obligarnos a retirar nuestra solidaridad con la hermana nación de Venezuela, por eso nos prometen “perdonarnos la vida” si actuamos como desean. No conocen a Cuba.

Quizás pensaron desesperarnos y llevarnos a dar la patada a la mesa pero se cogieron el dedo con la puerta, ni desfachateces, ni descaradas mentiras, ni amenazas o groseros intentos de intimidación han logrado hacer perder la calma a la dirección del país, eso conociendo la naturaleza de nuestro enemigo puede conducirlo a acciones aún más pérfidas y agresivas, ¿Cuáles?, no lo sé, puede que inventen sanciones, presionen a otros países para que “denuncien” nuevos “atacados” y que cumplan su amenaza de ponernos en la mencionada lista  para conformar un escenario que “justifique” la ruptura de relaciones diplomáticas.

En cualquier caso como siempre a través de la voz del Comandante invicto le hemos dicho, le repetimos: Señores imperialistas no les tenemos absolutamente ningún miedo.

 

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