Las hipócritas “preocupaciones” de los oportunistas

Por: Marco Velázquez Cristo.

En medio de la difícil y compleja coyuntura que atraviesa Cuba, y nunca es ocioso repetirlo, a causa del recrudecimiento del bloqueo y la negativa incidencia de la pandemia de Covid-19 sobre su economía, conjunción de factores adversos que han provocado carencias y obligado a fuertes sacrificios a la mayoría de los cubanos, algunos indolentes mal intencionados publican historias de vida cargadas de fuerte emotividad, totalmente inventadas o construidas a partir de la manipulación de otras reales,  en las cuales culpan al gobierno de los problemas que afectan a los protagonistas de esas narraciones.

Conductas de un oportunismo que soslaya la preocupación y esfuerzos de la dirección del país por proteger a los más vulnerables, y que  pretenden ocultar tras un hipócrita “desvelo” por los problemas que afectan a estos, principales actores  de sus “obras”, a los que intentan convertir inescrupulosamente en armas políticas de ataque  contra un gobierno que, a pesar de la pandemia, de la perfidia del enemigo,  la maldad de los secuaces internos de este, las difamaciones y calumnias de los “nuevos revolucionarios”, de la flojedad y el desaliento de otros, así como de la falta de sentido del momento histórico de quienes dejándose arrastrar por el ego y amigos exagerados que al decir del apóstol resultan los peores enemigos, terminan haciéndole el juego al imperio, ha sido capaz con la activa participación del pueblo de:

Garantizar la estabilidad del país, evitar el colapso del sistema de salud, mantener la prestación gratuita de sus servicios y la cobertura universal del mismo, desarrollar cinco candidatos vacunales, lograr lo que para algunos resulta un milagro, garantizar el funcionamiento de la economía sin aplicar terapias de choque y la alimentación del pueblo en condiciones de bloqueo y pandemia, dándole continuidad a un proyecto humanista e inclusivo orgullo de nuestra nación.

Esos increíbles resultados logrados en condiciones tan duras, Fidel nos dice lo que los hizo posible, lo cito, “…eso que se llama amor a la patria, es una materia prima espiritual que produce mucha más energía que el uranio y el hidrogeno…”

La realidad es esa, de ella forman parte:

La salud y la educación gratuita. 

La seguridad ciudadana que tenemos, la no existencia de tiroteos en las calles, la ausencia de crimen organizado, las escuelas sin violencia, ni drogas.

El empoderamiento y reconocimiento de los derechos de la mujer.

La no existencia de explotación infantil, la seguridad con la cual se desarrollan nuestros infantes, no existe ninguno sin escuelas.

El disfrute por todos de los mismos derechos sin distinción de raza, posición política, credo religioso o identidad de género.

El pueblo en el poder, la ausencia del robo del erario público y de oligarcas enriqueciéndose a costa del sudor de los humildes.

Somos el primer país de la región que erradicó la desnutrición infantil severa y el primero en el mundo en eliminar la transmisión de madre a hijo del virus del VIH y de la sífilis.

La esperanza de vida al nacer al nivel de los países desarrollados y los cinco candidatos vacunales.

El prestigio y el respeto de que goza Cuba en el mundo.

La dignidad de la inmensa mayoría que se niega a rendirse ante su poderoso enemigo y se yergue ante el bloqueo y la pandemia con la determinación de vencer.

Desconocer esas verdades es imposible, quien las ignora a conciencia y va contra ellas, no puede sentir una legitima preocupación por los problemas que afectan a sus compatriotas.

No nacen de la honestidad sus textos, ellos reflejan una forma sucia de intentar hacer política con los sufrimientos y problemas del pueblo. Por eso cargarán sobre sus espaldas el estigma de haber actuado contra él, en uno de los momentos más duros de su historia. Serán recordados como unos Judas Iscariotes que trataron de vender su patria a su peor enemigo.

Antes de finalizar aclaro: No estoy hablando de los que publican problemas reales que los afectan o afectan a otros, en cuyos textos no está presente la manipulación ni la mala intención. Es fácil diferenciar el sentir del pueblo de la malsana perversidad de los Judas Iscariotes.

Para la patria nos levantamos. Es un crimen levantarse sobre ella.

José Martí.

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