Las recetas mágicas de Pedrito el ilusionista

Por: Marco Velázquez Cristo.

Pedro Monreal está desbocado y más prolijo que nunca en sus críticas contra todo lo que le huela a estatal, así como en su producción de «recetas mágicas» para «resolver» los problemas económicos de la nación. Debe ser terrible para una persona como él de un ego incontrolable que, nadie, salvo algunos «crédulos» sin capacidad de decisión, le haga caso.

Hace tiempo está claro que Monreal es un neoliberal, sus continuas exaltaciones de la supuesta capacidad de la propiedad privada de relanzar el desarrollo económico del país y de absorber la fuerza de trabajo que según su opinión deben dejar libre las empresas estatales, a las que cuestiona e indilga todo tipo de errores, y cuyas funciones económicas propone transferir al sector privado, no dejan dudas de ello.

Este «economista» superó cualquier límite al proponer un plan para estabilizar la economía cubana, desconociendo el talento y la estatura moral y profesional de los miles de compatriotas que se afanan en encontrar vías de desarrollo económico dentro del socialismo con visión realista de los complejos y tensos escenarios en que se desenvuelve el país, así como de los riesgos y amenazas que se enfrentan.

Ese comportamiento del «académico» sugiere un trastorno de la personalidad que coincide con el llamado Síndrome de Hubris, el cual según el doctor Harry Campos Cervera, médico psiquiatra y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina los que lo padecen imaginan que, lo que piensan es correcto y lo que opinan los demás no. Sostiene el especialista que estas personas pierden la perspectiva total de la realidad y ven sólo lo que quieren ver.

Quizás agravan el Síndrome de Hubris que padece Monreal otros «factores» que contribuyen a no dejarlo ver que, la mayor potencia militar y económica que ha conocido la humanidad está empeñada en destruir nuestro proyecto social.

Con una vuelta de su «varita mágica» desaparece en sus artículos a ese imperio que, aprovecha su dominio de los mercados para obstaculizar nuestras operaciones comerciales, nos aplica un bloqueo genocida, ahuyenta a potenciales inversores con amenazas y la promulgación de leyes como la Helms-Burton cuyo Título III amaga con poner en vigor y se esfuerza por entorpecer nuestros procesos negociadores, llegando a la villanía de tratar de introducir en ellos a entidades fantasmas con la pretensión de causarnos daño económico y lacerar el prestigio de Cuba vinculando a sus entidades a actividades de lavado de dinero y a otros ilícitos.

Los billetes provenientes de los fondos que esa superpotencia destina a la subversión contra Cuba sabemos que, causan ceguera.

Tal vez para los escasos seguidores de Monreal aquejados de similar ablepsia esas realidades son sólo justificaciones y paranóias. Son tan gaznápiros que rechazan cualquier opinión contraria a la su ídolo sin siquiera analizarla.

Un ejemplo:

Monreal, “…no se puede emprenderse un saneamiento de la empresa estatal si no existe la posibilidad de transferir trabajadores y medios productivos hacia entidades cooperativas y privadas que pudieran encargarse de darle una utilización eficiente a esos recursos para crear valor”.

José Luis Rodríguez García Doctor en Ciencias Económicas, Investigador Titular, Profesor Titular, Profesor de Mérito y  Ministro de Economía y Planificación de Cuba en los años más duros del Período Especial, “aplicar medidas de estimulación que frenen el éxodo de trabajadores calificados del sector estatal, especialmente de sectores como la educación y la ciencia, que comprometen los recursos humanos para el desarrollo del país».

Esta exposición que demuestra lo desacertado y hacía dónde nos conducirán las «recetas monralescas», algunos dijeron para desacreditarla que fue realizada por un aficionado a la economía. Torpe defensa, no es mi pensamiento económico el que se contrapone al de Pedro Monreal sino el de un reconocido especialista.

En su libro “La mano visible del Mercado”  la Doctora en Ciencias Políticas y Profesora Titular del Departamento de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Simón Bolívar de Venezuela Pasqualina Curcio demuestra que, no existe la “mano invisible” de la que habló Adam Smith que, según este garantiza la eficiencia de los mercados y el bienestar social, ella  afirma que, “…no existe tal mano invisible que permite alcanzar el bienestar de todos sin que el Estado intervenga, (…) por el contrario, existen manos visibles cuyo poder les ha permitido influir sobre mercados particulares y sobre economías enteras en búsqueda de su propia conveniencia, económica y política…”

La destacada intelectual da la razón a los que, rechazamos la restauración del capitalismo en Cuba y su presentación como la solución a nuestros problemas económicos.

Si hiciéramos lo que desea Monreal, el belicoso vecino rebosará de alegría pues estaríamos: Resquebrajando el poder político del Estado y su capacidad de planificar y dirigir los procesos económicos al disminuir su control sobre estos, incrementando los problemas en este sector. Viejos anhelos de amo y vasallos.

En resumen nos encontraríamos negociando la independencia, la soberanía y la dignidad de la patria a cambio del perdón y el beneplácito imperial. Pero eso Monreal y comparsa nunca.

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