Los “dialogantes”

Por: Marco Velázquez Cristo.

El lenguaje es humo cuando no sirve de vestido al sentimiento generoso o a la idea eterna.

José Martí.

Un grupo, integrado principalmente por personas del sector de la cultura y los infaltables “nuevos revolucionarios” parece haber estado sumido en un coma profundo autoinducido del que decidieron recientemente despertar. Esa es la impresión que dan los que obvian inexplicablemente, todos los espacios de diálogos que siempre han existido, propiciados por los organismos e instituciones del Estado, así como por las organizaciones políticas, de masa, obreras, estudiantiles y de los más diversos sectores sociales del país.  El caso concreto del MINCULT no es una excepción, quizás sea uno de los ministerios donde más se haya dialogado.  

Desconociendo a conciencia esa realidad, lanzaron una campaña por el diálogo, con una vehemencia que pudiera hacer pensar que llevaban años de tener entre pecho y espalda cosas que decir, sin que las pudieran expresar, por falta espacios u oídos receptivos que los escucharan. Espacios e interlocutores serios, han tenido y tienen, incluso para los “nuevos revolucionarios” porque las consultas y debates populares no han faltado. El proceso de debate a que fue sometido el entonces proyecto de nueva Constitución y su posterior aprobación es un ejemplo. Si se han apartado por voluntad propia de todas las organizaciones existentes en el país o no participan en los intercambios que en ellas se generan es de su entera responsabilidad.

¿Esas urgencias de expresarse responden a que entendieron que había llegado el “momento idóneo” para decir lo que antes no habían dicho?

No niego la pertinencia y la necesidad del diálogo como forma de concertación de criterios, vía para aunar voluntades y buscar solución a los problemas dentro del socialismo en función de perfeccionarlo. Tipo de dialogo que se desarrolla sistemáticamente en los más diversos sectores sociales, los cuales son divulgados ampliamente en los medios nacionales y en las redes sociales.  

Convirtieron la palabra diálogo en consigna de una campaña que, paradójicamente nació de una acción provocativa de la contrarrevolución.

Los hechos no se pueden negar, los resumo. El 26 de noviembre en horas de la noche las autoridades ponen fin a la provocación del mal llamado Movimiento de San Isidro. El 27 la contrarrevolución reaccionó convocándose para la sede del MINCULT. Los videos grabados ese día muestran la presencia desde horas tempranas del mismo de varios de ellos en los alrededores del lugar. 

En uno de esos materiales se ve y escucha a Yunior García Aguilera preparado en el exterior como “agente de cambio”, quien en ese momento se arrogaba la representatividad de los jóvenes del sector de la cultura que, “casualmente” también habían acudido a la mencionada institución, supuestamente a exponer sus propias demandas; dirigirse a Michel Matos, joven vinculado desde hace años a la organización serbia OTPOR, y a los apátridas de San Isidro para decirle, “tenemos que aclarar algo, nosotros simplemente somos parte de ustedes, aunque haya personas que hayan llegado después, nosotros somos igual que ustedes”. Este planteamiento lo realizó frente a todos los que se encontraban congregados en el lugar, ninguno de los cuales lo desmintió.

Esa noche, se produjo el conocido encuentro de directivos de la cultura con los representantes de los diversos subgrupos que ya en esos momentos se habían organizado en las afueras del MINCULT. La contrarrevolución alentada por haber logrado introducir a sus representantes y “demandas” en ese diálogo inicial, formuló exigencias para continuarlo que, resultaban inaceptables. En realidad, lo que deseaban era acusar al gobierno de falta de voluntad para dialogar y de esa manera generar rechazo a este y sinergia con lo que ellos planteaban.

Aprovechando esa coyuntura algunos hicieron nacer la campaña por el diálogo.

La contrarrevolución hábilmente no insistió en dialogar, ya dijimos por qué y dejó que otros asumieran el papel protagónico de esa demanda pues le daban un viso de legitimidad, algo que le conviene pues contribuye a enrarecer la situación interna.

En este contexto al grupo inicial de jóvenes de los diferentes ámbitos de la creación artística que se presentó frente al MINCULT se le sumaron otros no tan jóvenes de ese sector, así como algunos conocidos “nuevos revolucionarios” que, oportunistamente ampliaron el alcance de las demandas y del dialogo que inicialmente se propuso. Si no es así, ¿por qué manifiestan urgencias de diálogo partiendo de la mencionada coyuntura y en medio de una compleja situación del país?

Todo eso sin que el resto de los sectores sociales conociera de este proceso, o hubiesen manifestado interés en participar en el mismo.  Lo afirmo partiendo del hecho de que, ni los trabajadores de los sectores productivos del país, ni los de la salud, ni los de servicio, tampoco los campesinos, u otros actores sociales, fuera del MINCULT y de los elementos que mencioné, han solicitado dialogar.

Entonces, no resulta legitima la generalización que han estado tratando de hacer de ese reclamo. Todos sabemos a dónde conducen los esfuerzos de llevar una singularidad a una pluralidad.

El pueblo cubano es un pueblo culto, al que la Revolución no le dijo cree, sino lee.

Él ha sabido con madurez trazar el rumbo hacia el destino que libremente ha escogido, el de un socialismo próspero y sostenible, voluntad que de manera soberana ha expresado en las urnas. Pienso que se le irrespeta, cuando sin estar facultado para ello se pretende hablar en su nombre y hasta cuestionar o proponer cambiar lo decidido por él.

“…democracia es el cumplimiento de la voluntad del pueblo…”

Fidel

Antes de continuar y para evitar manipulaciones de lo que escribo, significo que, no estoy, ni estigmatizando, ni etiquetando a nadie, solo analizando hechos. Cada cual sabe las motivaciones que lo mueven y es responsable de las posiciones que asume. Les toca a ellos definirse con honestidad.

Decía el maestro, Lo que esté definido en el juicio, será de seguro bien puesto en los labios.  

En cuanto a los jóvenes artistas que acudieron al MINCULT, aun cuando no se puede negar que tienen la suficiente preparación y capacidad de razonamiento para poder apreciar adecuadamente la realidad del país y las ventajas de su sistema social, de la cuales se han beneficiado, así como para discernir cual es el lado correcto de la historia en que deberían situarse, no me parece justo verlos como parte de los villanos de la película, muchas pueden ser las causales que pueden haber condicionado su comportamiento.

La destacada artista Corina Mestre, Premio Nacional de Enseñanza Artística en un reciente encuentro de intelectuales y artistas, se refirió al tema reflexionando sobre la importancia de educar desde el ejemplo personal.     

En mi opinión, dialogar con ellos, escucharlos y esclarecer sus dudas o inquietudes, como se ha estado haciendo es lo más acertado y justo.

Por otra parte, empiezan a surgir pronunciamientos que, acusan sin fundamento de que se está tratando de generar un sentimiento antiintelectual, es decir, de hostilidad y desconfianza hacia la intelectualidad del país. A mi entender esas falsas acusaciones tratan de descalificar y acallar las voces que critican las exaltadas convocatorias a dialogar, cuyas propuestas de agendas llevaron a algunos a plantear que, parecían llamados a tumbar a la Revolución conversando. 

Lo que dicen que se está fomentando no se percibe ni en las redes sociales, ni en los medios de comunicación masiva. Tratar de crear artificialmente una matriz de opinión de ese tipo, además de las intenciones que arriba le señalé, constituye un irresponsable y falaz planteamiento que, no contribuye a la unidad que hoy más que nunca necesitamos para contener la embestida imperial.

La lealtad de la gran mayoría de la intelectualidad cubana a la Revolución es incuestionable.

Lo que sí resulta incomprensible y  discutible es que, en un escenario caracterizado por una situación económica muy compleja, generada por el recrudecimiento del bloqueo, la incidencia de la pandemia de la Covid-19 y la crisis que esa enfermedad ha creado en la economía mundial, en el que repunta la actividad provocativa de la contrarrevolución, dirigida y financiada desde el exterior, con orientaciones de crear situaciones de desestabilización, y el imperio aguarda a que esta le sirva en bandeja de plata, el pretexto para intervenir militarmente; se pongan unos cuantos a solicitar tribunas para discutir entre otras cosas, cuestiones medulares de la sociedad que han sido ya discutidas en fechas cercanas con todo el pueblo y este dado su veredicto respecto a ellas.

Cómo entender que, mientras la gran mayoría se sacrifica y lucha por sacar adelante el país, se aparten de ese colosal esfuerzo, para proponer diálogos al margen de otros que normalmente transcurren de manera natural dentro de la vida del país. Eso a quien favorece es a nuestros adversarios, al crearles falsas expectativas sobre el estado de unidad del pueblo cubano, transmitiendo además hacia el exterior una imagen distorsionada de la realidad del país.

Es como si en medio de una batalla, una escuadra de soldados, mientras sus compañeros combaten al enemigo que ataca con saña, exigiera dialogar para cambiar la estrategia y los fines de las acciones combativas de todo el ejército. Eso que parece y es un absurdo, es equivalente a lo que han estado proponiendo.    

No desconozco, las posiciones de firme defensa de la Revolución, sin exigencias de extraños diálogos, no solo de intelectuales o artistas aislados, sino también de sus organizaciones en diferentes provincias del país y en la capital.

Muchas glorias y satisfacciones nos han dado, mucho han aportado a la causa de la Revolución y nos han prestigiado. No tengo duda que, su gran mayoría luchará como en otras ocasiones junto a su pueblo, nuestro pueblo, por salvar a la patria de la apetencia imperial y de la pérfida traición de los vendepatrias internos.

 

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