Marco Rubio: Un American Son

Por: Marco Velázquez Cristo.

El senador Marco Rubio  una existencia marcada por la incoherencia y la mentira. Devoto cristiano pero instiga y aplaude guerras fratricidas,  moralista que participa en orgias, rechaza las drogas pero ha estado vinculado a ellas, político «pulcro» que omite proximidades con  la mafia, en fin es tan enrevesado el personaje que resulta prácticamente imposible de definir.

Algunas cosas que excluye de su biografía American Son:

Según el sitio Wayne Madsen Report   sus padres no emigraron de Cuba en 1956 para huir del comunismo como afirma Rubio,  en esos momentos Batista  tenía el control del país. La realidad es que eran trabajadores de casinos de La Habana, propiedad del capo mafioso Meyer Lansky y fueron llevados a EE.UU. para continuar laborando en hoteles y casinos propiedad de la mafia, principalmente en Las Vegas.

Sostiene Wayne Madsen citando fuentes republicanas que, cuando Marco Rubio asistió a Santa Fe Community College en Gainesville para prepararse para la Universidad de Florida, compartía una casa junto con su íntimo amigo José Barrios  y dos estudiantes más, la cual se conocía localmente como una «casa de coque», donde había cocaína fácilmente disponible y se celebraban fiestas que eran verdaderas bacanales.

Con José Barrios mantuvo estrechos vínculos incluso cuando este desarrollo  un negocio pornográfico en línea llamado Flava Works, que todavía en 2016  transmitía en vivo actos sexuales.

Otra relación controversial del “inmaculado senador” fue la sostenida con su cuñado Orlando Cicilia,  arrestado por la DEA por su papel como  figura clave en una red de contrabando de cocaína en el sur de la Florida.

Al parecer el señor Rubio ha llevado una vida licenciosa, con pasajes y amistades bastantes polémicas que, ahora  aparenta haber olvidado; pero que medios como  Paper se encargan de recordarle al afirmar que,  era  miembro activo de un Grupo de Danza que constituía un híbrido de «the Village People (grupo de música disco con personificaciones alusivas a la homosexualidad  y Chippendale’s  (compañía de danza itinerante conocida por sus actuaciones de striptease masculino). Algo que el ilustre senador niega.

Para Paper Rubio comete un desliz al afirmar que, conoció a su esposa, la animadora de los Miami Dolphins, Jeanette Dousdebes, en una «fiesta de espuma» en South Beach. El medio señala esto por las características de estas “celebraciones” las cuales describe  un artículo del Miami New Times  titulado «Foam Sex«.

No se debe interpretar que estoy censurando o criminalizando la posible orientación sexual de Marco Rubio, es un derecho que al igual que  cualquier  otra persona tiene a elegirla libremente. Ese derecho debe ser respetado. Lo que estoy señalando  elementos sobre la evolución de su conducta que, a priori indican el doblez de su discurso, las mentiras que signan su vida y las inmoralidades incluso delitos en que según los medios ha incurrido.

Para The New York Times Marco Rubio es  un camaleón político y es posible que su comportamiento dentro del  establishment se ajuste a esa caracterización. Basta apreciar la evolución de su relación con Donald Trump que ha ido desde lo aparentemente ríspido, hasta el idilio amoroso desaforado, pasando por momentos en que ha desempeñado el papel de perrito faldero del magnate presidente.

Con respecto a Cuba los continuos fracasos de las políticas de hostilidad que ha tratado de impulsar contra la isla, lo han trastornado llevándolo a alucinar que puede llegar a ser un gran líder de su pueblo. Bajo los efectos de un delirums tremens se creó una cuenta en twitter para según él comunicarse con los cubanos.

En su perturbada mente se vio dialogando con nuestros ciudadanos, se imaginó que lo llenaban de halagos que, millones lo seguían. !Surprise! no encuentra a nadie interesado en dialogar con él, solo cien correligionarios entre los que se encuentran la flor y nata de la contrarrevolución apátrida, los cuales no se puede decir que lo siguen, le hacen coro. Dicen que en ambientes privados echa pestes  contra los que califica como traidores traga dineros, por no haberle dado ni un like.

En la habilidad de llenarse los bolsillos  a costa de la “lucha por la democracia en Cuba” es imposible que algunos de los mercenarios a sueldo internos puedan hacerle competencia a Rubio. Lujosas residencias, carros último modelo, vacaciones en los más paradisiacos rincones del planeta, cenas suntuosas y algún que otro affaire amoroso controversial y de algún costo, así lo demuestran.

Cuantos peligros de indigestión, comas alcohólicos, riesgos de contraer neumonía en lugares climatizados, o de sufrir insolaciones en “inhóspitas” playas ha corrido en su “batalla” por gozar la vida que, según él ha sido por la “libertad de Cuba”.

Nada que Marco Rubio no es ná, ni chicha ni limoná solo un payaso más.

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