No hay malentendido, artículo de OnCuba incita al paro

Por: Marco Velázquez Cristo.

Un post aparecido en la plataforma OnCuba en el cual se llama a las mujeres cubanas a realizar un paro el 8M, ha suscitado múltiples reacciones y comentarios en las redes sociales. La gran mayoría censurándolo, llegando varios internautas a pedir la expulsión del país del medio norteamericano. Sin embargo, algunos en contra de lo que resulta evidente plantean que, se le malentiende al atribuirle un sentido que no tiene.

No hay ninguna malinterpretación, pues a pesar de estar redactado en la clásica forma enrevesada en la que se manipula y contamina con falsedades la realidad para construir una “virtual”, método utilizado en este y otros medios “alternativos” para disfrazar los mensajes nocivos que transmiten en sus artículos y lograr introducirlos, pudiéramos decir de contrabando en el subconsciente de los lectores, en este caso la intención de incitar al paro es indiscutible.

Además, la autora del cuestionable escrito se encarga de aclarar cualquier tipo de duda sobre los propósitos de este al plantear en su muro de Facebook: “El 8M en todos los lugares del mundo, y en Cuba, merece paro, merece huelga, merece repertorio de acciones colectivas”. A confesión de parte, relevo de pruebas.

Hay que señalar que hace ya bastante tiempo que OnCuba viola flagrantemente los términos de su acreditación en Cuba. Al respecto el periodista y escritor mexicano, L. Alberto Rodríguez en su artículo, “Fraude y terrorismo: La historia detrás de la revista “On Cuba” plantea, “…la edición de “OnCuba” viola el objeto social autorizado ante la Cámara de Comercio Cubana, básicamente, porque opera en la isla con personal contratado ilegalmente, y paga fuera de la ley a cubanos por artículos publicados. Su línea editorial promueve el golpeteo barato al Estado (…) quien quiera cobrar unos pesos, tendrá que seguir la consigna. Esta es la manera más fácil de producir mercenarios. Lo que hacen y escriben, es por pura conveniencia, aunque no se lo crean ni ellos mismos”.

Destaca entre lo publicado respecto a las pérfidas intenciones del artículo de OnCuba, un texto del intelectual revolucionario Carlos Luque, el cual en el complejo escenario interno actual de Cuba resulta muy pertinente, razón por la cual lo reproducimos íntegramente.

El escrito de Carlos Luque tomado de su muro de Facebook.

Intentando darle aire a la frustrada tentativa de un golpe blando en Cuba, Aylin Torres Santana, desde el sitio OnCuba, llama a un paro laboral de las mujeres cubanas, aprovechando este 8 de marzo. Por añadidura, ¿una corresponsalía extranjera acreditada en Cuba se brinda de plataforma para una exhortación a la huelga en medio de la pandemia?

No es la primera vez. ¿A quién beneficiaría una acción tan grave en la actual coyuntura? Es evidente para muchos en el país, pero para comprenderlo en contexto, vale recordar que esta autora fue miembro del Consejo Director del «laboratorio de ideas» conocido como Cuba Posible, entidad que reconoció su vínculo con el megamultimillonario George Soros sostenedor de las llamadas revoluciones de colores en varios países del mundo. Como tal participó en eventos auspiciados por Open Society Foundations la organización subversiva de Soros, la cual actúa bajo un manto filantrópico. Recientemente fue miembro de la desarticulada «Articulación Plebeya», otra acción de las que consta en los manuales subversivos.

En su texto, esta feminista no puede evitar el reconocimiento de las políticas consecuentes que han caracterizado al Estado y el Gobierno cubanos durante toda la Revolución con respecto a las reivindicaciones y derechos de la mujer. Menciona el bloqueo, apenas de pasada, como si muchas de las condiciones económicas que son necesarias para garantizar la base material de la vida de las mujeres y hombres de Cuba, no habrían recibido daños y limitaciones determinantes para avanzar mucho más allá de lo alcanzado.

Una breve nota como esta no puede hacer un recorrido, ni apenas sintético, de todo lo que ha logrado la Revolución a pesar de esa larga agresión, pero casi no es necesario, pues el nulo eco que tiene esta autora entre las mayorías femeninas en Cuba, es una prueba evidente del insólito anacronismo de su llamado. Es una exhortación sorda y anacrónica, que sólo se explica por, ser parte de una agenda subversiva en desarrollo, frente a un mar de realidades tangibles, de conquistas, incluso a pesar de la guerra múltiple que nos hace el vecino del Norte y, por cierto, a pesar de personas como esta autora que responden a una agenda ajena, extraña a la Revolución.

Nunca será suficiente lo alcanzado, pero las actuales carencias y dificultades no pueden resolverse con prácticas ajenas que, sólo brotan y fructifican en esos Estados y sistemas políticos donde, efectivamente, sus pueblos tienen que acudir a los paros y huelgas ante la indiferencia estatal.

Quizás la autora lo sabe muy bien, y por ello su auditorio no es la mujer cubana que hoy, en medio de la pandemia puede quedarse en casa al cuidado de sus niños pequeños con garantía salarial, por sólo un ejemplo, sino aquellos que garantizan su carrera de espaldas a un pueblo al que llama tan irresponsable y criminalmente a un paro que en nada ayudaría a la lucha por sus derechos, sino a la guerra subversiva del sistema que asesina, mutila y abandona en tantos países, del mundo.

 

 

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