No vamos a serruchar con delirante entusiasmo la rama donde estamos sentados.

Por: Marco Velázquez Cristo.

Nota: El título es una paráfrasis de un enunciado de Eduardo Galeano.

Aclarado eso comenzamos:

Extrema molestia parecen sentir en estos días los «nuevos revolucionarios», evidentemente irritados reparten ofensas, calificativos injuriosos y acusaciones infundadas a diestra y siniestra en las redes sociales.

¿Qué les está sucediendo? 

En su conducta están incidiendo múltiples factores, entre ellos lo que ha venido a demostrar la Covid-19 referente a la superioridad del socialismo sobre el capitalismo, y al papel insustituible del Estado como ente director y coordinador capaz de organizar y articular  todos los recursos, en función de la solución de un problema extremadamente complejo como el que plantea la pandemia de dicha enfermedad.

Lo anterior contradice y quita validez a los postulados de la ideología libertaria la cual profesan y defienden los «nuevos revolucionarios» que, entienden al Estado como un estorbo para el desarrollo del país y la realización individual  de los ciudadanos, por lo que abogan por restarle protagonismo y ponderan las virtudes de la propiedad privada.   

Su discurso en favor de los postulados de su ideología libertaria se viene abajo ante esa irrebatible realidad expuesta por la pandemia. Entonces es lógico que anden irritados y frustrados.

Además, sus desatinados análisis sobre la realidad cubana y la salud de nuestro modelo de desarrollo económico social, han resultado unos fiascos, y sus predicciones de escenario de epidemia unos disparates incalificables. Adicionalmente una de sus principales ranflas de lanzamiento de dardos envenados y fuente de ingresos para unos cuantos de ellos, se hunde tornándose invisible mediáticamente. En ella como en otras plataformas que tratan de tirarles un salvavidas, los comentaristas, siempre los mismos, se cocinan en su propia salsa. Afinidades de intereses  y pensamiento los unen.

En este contexto  la agresividad de su lenguaje se incrementa en la medida en que acumulan fracasos y sus exabruptos son ignorados.

Recientemente un personajillo, torpe aprendiz de provocador que, trata de llamar la atención en busca de un reconocimiento y atención que jamás tendrá, por lo menos de los que con honestidad defendemos el proyecto social que estamos construyendo, arremetió contra personas y medios que le resultan incomodos de una manera vulgar.

A su texto homenaje a la sinrazón y ejercicio de sandez, no lo voy a referenciar, no vale la pena, ni es necesario. En definitiva el libertario es él y es el que tiene que estar molesto.

Exteriorizan cierto escozor porque les han llamado mercenarios, según ellos injustamente. Afirman que nadie les paga. Suponiendo que eso sea cierto, entonces le hacen el trabajo de “gratis” al imperio, porque dicen y divulgan las mismas mentiras, tergiversaciones y manipulaciones de la realidad cubana que los mercenarios pagados por este. Después que las escriben sin ruborizarse dicen que no lo han hecho, ¿dónde estará su honestidad?

En cualquier caso reciben una paga, ya sea en efectivo o en aplausos y agradecimiento de quien nos quiere destruir. Entonces en cualquier variante son unos mercenarios.

No resulta valido su argumento de que sus “criticas” están dirigidas a compulsar la solución de los problemas. La manera ofensiva, agresiva  y  denigrante hacia lo que señalan, así como la hipocresía con la cual las disfrazan, hacen evidente la intención de causar daño. Por ejemplo, la corrupción ha sido un tema recurrente en sus escritos, se quejaban de que no se publicaban las investigaciones vinculadas a la misma, que no se combatía, etc., a la vez que sugerían conocer casos que nunca tuvieron el valor de denunciar. Ahora que se están poniendo hechos de este tipo por la TV, les molesta. Melchoras a matarse.

Si sus reclamos hubiesen sido sinceros estarían apoyando lo que se está haciendo. No lo hacen porque no les interesa el combate a la corrupción, ni su erradicación, lo que les importa es manipular y magnificar mediáticamente la incidencia de este fenómeno, principalmente en los diferentes niveles de dirección del Estado, para crear la imagen de una institucionalidad corrupta y de esa forma destruir la confianza del pueblo en sus dirigentes y restarle prestigio internacional a la Revolución. No olvidemos que son libertarios y consideran al Estado su enemigo.

Por eso han pasado a cuestionar que no se ponen a los que en su decir son directivos corruptos, hacen oídos “sordos” a lo que manifiestan los investigadores de que, se continuaran las pesquisas hasta establecer la cadena delictiva completa. Asimismo en programas como Tras la Huella se hacen público casos, uno recientemente, donde son destituidos y sancionados funcionarios estatales. Además, no necesariamente tienen que estar  involucradas personas con rango de dirección en todos los hechos y  no se puede inventar una situación que no existe.

En ese empeño de denigrar a todo lo que provenga o haga el Estado, han tratado de desmeritar los resultados obtenidos por Cuba en el enfrentamiento a la Covid-19 y en los momentos iniciales de la epidemia de fomentar la incertidumbre y las dudas sobre la capacidad del país de combatirla.

Así cometieron uno de los errores de cálculo  más grandes en la historia de la humanidad, a la cuenta del “becario” de la  high school norteamericana, quien vaticinó que dicha enfermedad nos ocasionaría 374 mil muertes, cifra que fue alcanzada por el mundo  después de casi 6 meses de pandemia, y que se encuentra extraordinariamente lejos de los 83 fallecidos que ha tenido Cuba hasta el momento. Ahora en su afán de justificarse solo logra hundirse más en el lodo de su hipocresía.

Ese yerro junto a otros pronósticos igualmente desacertados pudieran llevarlo a los libros de Récords Guinness como el humano que más profecías y cálculos ha equivocado. Hay que recordar sus reiterados vaticinios del próximo e inexorable fin de la Revolución. Nada, que cada vez que lo oxigenan debe hacer el ridículo porque para sus mentores es solo un instrumento más de los que utilizan en su sucia guerra mediática contra Cuba.

A propósito, en su última “entrega” comete un desliz, dice y lo cito,  “…como dijera el Dr. Fabiano Di Marco (…) cada familia tendrá un familiar o amigo que morirá…”, y en su controversial post en el que cometió el “pequeño” error  que hemos mencionado plantea, “… cada familia cubana tendrá un miembro o amigo que morirá en los próximos meses por contagio con el COVID-19…” Esto evidencia además de un plagio, la traspolación arbitraria de ideas que surgen de la percepción de una realidad externa, al escenario cubano con el cual no guarda semejanza. Simplemente ideas de un mercenario.

Por su parte la Dama de las Azaleas acaba de verter bilis sobre un periodista que odian y como es su costumbre sobre la institucionalidad y el Partido. Afirma que, los escritos de los que no coinciden con sus ideas resultan de ciencia ficción, evidentemente está muy confundida, los suyos si clasifican dentro de ese género literario, basta ver como borra de un plumazo todos los males e injusticias de  la Republica Neocolonial y le construye una imagen edulcorada en lo que constituye un vergonzoso ejercicio de abstracción imaginativa en el que confunde deseos con realidades.

Enajenada de la realidad expresa que, a sus oponentes nadie les cree y les quedan pocos seguidores. Da pena y hace dudar de su salud mental semejante planteamiento tan alejado de la verdad.  Hace muy poco un destacado periodista les publicó los que pudiéramos llamar los datos de su hundimiento y ella los ignora supinamente.

Nos amenazaban con el aislamiento y el repudio del pueblo, una vez que este tuviera más acceso al internet y ha sucedido lo contrario, son ellos los que se encuentran cada vez más en esa situación. Como no pueden negarla, tratan de manipularla y adaptarla a su conveniencia calificando de troll, agente de la Seguridad del Estado o del Departamento Ideológico del PCC a todo el que les responda. 

Cuando se autoaplauden, embriagados de vanidad se piensan en una tribuna siendo aclamados por el pueblo, no entienden que solo están ante una PC conectada a internet (¿quién les pagará  tantas horas en ella?), y que su público se limita a sus círculos familiares y de amistades, así como a un reducido grupo de afines que los leen en la internet.

A los pocos que si son conocidos, su vinculación con los “nuevos revolucionarios” a los que tratan de hacer visibles, les cuesta una buena cuota de prestigio y credibilidad. Terminan siendo vistos como parte de ellos; algo que no resulta descabellado. Pero como dice el refrán, el que por su gusto muere la muerte le sabe a gloria. Aclaro no estoy hablando de matar  o de pronosticarle la muerte a nadie, no vaya a ser que empiece el llanto.   

Al final,  la realidad nos  da la razón. La práctica escribió Lenin en Cuadernos Filosóficos es superior al conocimiento (teórico), porque posee, no solo la dignidad de la universalidad, sino también de la realidad inmediata. Es precisamente la realidad la que nos dice que, el camino elegido es el correcto y que los aciertos en el andar por él han sido infinitamente superiores en todos los órdenes a los yerros que se puedan haber cometido. Por eso hemos llegado hasta aquí.

Luego entonces, parafraseando a Eduardo Galeano, no vamos a serruchar con delirante entusiasmo, la rama donde estamos sentados.

 

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