“Nuevos revolucionarios”: nuevas quejas y “justificaciones”

Por: Marco Velázquez Cristo.

En estos días está sucediendo un proceso de autorrevelación de los más diversos personajes que integran las filas de los “nuevos revolucionarios”, dentro de las que se incluyen los que se autodenominan “independientes”. Sorprendidos y asustados por las revelaciones realizadas por la TV cubana sobre el financiamiento que recibe la contrarrevolución tradicional y algunos de sus correligionarios por servir a EE.UU., sin tiempo para organizar sus ideas, han comenzado un intento de “descargos de responsabilidades” vergonzoso y con argumentaciones absurdas que reflejan su desconcierto.

Llevaban tiempo exigiendo pruebas de que reciben dinero por administrar o escribir en las diferentes plataformas que sirven de ranflas de lanzamientos de artículos nocivos, distorsionadores de la realidad y de la historia del país. También reclamaban aparecer, aunque fuera unos instantes en los medios nacionales. Pensaban que nunca se les podría demostrar el mercenarismo con el que actúan, ni se les presentaría en dichos medios.

Se les complació, pero no de la forma que deseaban. Aparecieron en la TV, en algunos casos explicando cómo recibían el financiamiento y en otros pues se le demostró. Ahora están “inconformes y dolidos”, porque según ellos se les está difamando sin derecho a réplica. Se autoacusan de autodifamarse, de todas maneras, las verdades que se les han puesto delante, no tienen modo de rebatirlas. Arguyen que se ha expuesto su “intimidad”, puf, nadie ha hablado de problemas familiares, ni de situaciones de pareja, los textos y las fotos, en las cuales entre otras cosas aparecen realizando actos impúdicos en las calles, fueron publicadas previamente por ellos, entonces, ¿de qué se quejan?

Y en este contexto, denunciados y defensores llegan a la desvergüenza de intentar justificar lo injustificable, argumentando que, se ven forzados a recibir financiamiento del exterior porque el Estado no les deja otra alternativa. Según su filosofía se les debería pagar o legalizar para que hagan contrarrevolución, mejor para que practiquen el mercenarismo, a favor del peor enemigo de su patria, lo que constituye un grave delito previsto en el código penal.

Para acabar de descubrir sus verdaderas esencias plantean que no importa que les pague la USAID o la NED, lo importante para ellos es que, se deje al pueblo evaluar lo que expresan y que este determine si les hace caso o no. Al leer tales cosas uno se pregunta, ¿Dónde está el sentido de dignidad de estas personas?, ¿a qué extraña ética responden sus palabras?, ¿Qué entienden por valores patrios?, ¿Cómo pretender que se acepte a alguien al servicio de una potencia extranjera enemiga de su patria, actuar en función de los intereses de esta?

En este escenario, aunque intranquilos, algunos creen tener bien camufladas las vías por las cuales reciben el dinero que perciben por traicionar a la tierra que los vio nacer, se engañan, en esto como en la informática no hay nada seguro.

Pueden entregárselo personalmente, situárselo en cuentas en el exterior o dentro del país, inventarles remesas familiares, canalizárselo a través de empresas con vínculos comerciales con entidades cubanas, utilizar ONG no identificadas dentro del esquema de financiamiento de la subversión contra Cuba, usar programas de gobierno aparentemente “inocuos”, en fin, pueden mostrase aún más creativos y hasta otorgarle una herencia, no menciono las vías tradicionales porque son conocidas. De todas formas, se va a saber por dónde les entra el “sustento”.

Espero que no se tornen burdos y digan que los financian, pero no les dictan, ni controlan lo que tienen que publicar. Parafraseando al presidente ruso Vladimir Putin, “ustedes se creen genta lista, ¿por qué piensan que nosotros somos imbéciles?”

Se los dejo hasta aquí, por ahora como dijera Chávez.

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