Nunca reinarán en Cuba: la violencia, el odio, el viento frío del norte, ni los que lo añoran

Por: Marco Velázquez Cristo.

“…se puede tener una pésima opinión sobre un sistema político. Pero no odio contra las personas”.

Fidel.

Hay personas que se comportan y tratan de impulsar a los demás a comportarse como animales irracionales, me refiero a los que desde el exterior y también desde dentro, alientan el odio, incitan a la violencia y el terror, le exigen al gobierno norteamericano que no permita el envío de remesas, le piden que mantenga el bloqueo y hasta que intervenga militarmente en Cuba.

Ninguna de las acciones que he mencionado propiciaría un mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo cubano, por el contrario, las emporarían y de hecho, como el bloqueo, las emporan. No pocas significan una seria amenaza para nuestra existencia y para la independencia y soberanía de la patria. Sin embargo, los que las promueven, incitan o apoyan, dicen actuar en nombre de la vida, la patria y la libertad, más paradójico no puede resultar su discurso.

Toman como divisa de sus campañas la palabra vida, mientras apoyan el genocida bloqueo con el cual EE.UU.  pretende rendirnos por hambre, presionan para se les impida a los que han emigrado ayudar a sus familiares que viven en la isla, buscan sembrar el odio para tratar de que nos matemos unos a otros y sin escrúpulos reclutan a jóvenes para que realicen actos de terror.

Como pueden hablar en nombre de la patria y la libertad cuando le solicitan a una potencia extranjera que invada la tierra donde nacieron. La libertad que proponen es la libertad del yugo, la verdadera libertad nos llegó el 1ro de enero del 59 y la vamos a defender y mantener a cualquier precio.

Si debe haber felicidad, si debe haber amor, si debe haber sonrisas, solo puede ser posible en la libertad y en la dignidad.

Fidel.

En este contexto duele ver como algunos hablan y exigen que se informe sobre supuestos desaparecidos y se aclaren presuntas detenciones arbitrarias. No hablo de los Judas Iscariotes que todos conocemos, lo que ellos dicen no duele, indigna, hablo de personas de las que no se esperaban semejante manifestaciones y demandas, incluso de jóvenes estudiantes.

¿En qué país han estado viviendo?

Y es que resulta ilógico que habiendo vivido la realidad de Cuba dentro del proceso revolucionario y podido apreciar la ética y humanismo de la Revolución y de sus autoridades, digan o exijan desde la honestidad semejantes cosas.

Este tipo de conductas favorece el interés de los odiadores de ir creando injustos sentimientos de desconfianza y aversión hacia las autoridades con el malsano fin de llevar al pueblo a enfrentarse con ellas.

Esa intención se aprecia en las redes sociales donde, se publican materiales en los cuales se incita abiertamente al linchamiento de miembros del MININT y del gobierno, llegándose incluso en grupos de Telegram a explicar como hacerlo.  

A los que estamos denunciando esas manifestaciones de violencia y odio, así como a sus autores, nos tildan de cobardes asustados que queremos confundir al pueblo para que no se manifieste, pues según los violentos odiadores sabemos que estamos perdidos.

Torpe pretensión de hacernos cambiar de postura para lo que sería una estupidez movida por la virilidad herida,  montarnos en la espiral de odio que quieren promover para llevar al país al caos.

No hay absolutamente ningún miedo en el rechazo a la violencia y al odio entre cubanos, son los valores que ha sembrado en nosotros la Revolución, el amor a nuestro pueblo, y la sensatez de no caer en la trampa enemiga los que nos mueven a hacerlo.

Tengo la total convicción de que, si producto de la instigación de los fratricidas externos, de la perfidia de sus vasallos internos y del coro de delincuentes que le hacen el juego, así como, por la falta de entendimiento de las verdaderas y fundamentales causas de nuestras carencias y problemas, de otros, se conformara un escenario de enfrentamiento dentro de la sociedad cubana, algo que lucharemos por evitar, las fuerzas que apoyan a la revolución y la defienden que representan la mayoría, vencerían.

Pero en quien anide la esencia noble del cubano y en su pecho guarde un genuino sentimiento de amor por su pueblo, no puede desear, ni empujar a que surja una situación como esa, donde lo más probable es que se pierdan vidas de nuestro generoso pueblo.

“La fuerza del pueblo está en su unión; la fuerza del pueblo está en su mayoría…”

Fidel.

Paradójicamente, sería también un logro del malsano objetivo enemigo de enfrentarnos a cubanos con cubanos, al que no le importa la sangre que pudiera derramarse con tal de crear las condiciones para una campaña de descredito que, reste apoyo político internacional a la Revolución, deslegitime las acciones de los movimientos de solidaridad con Cuba y le deje las manos libres para intervenir “humanitariamente” en nuestro país.

Una acción de ese tipo traería muy duras consecuencias para este humilde pueblo que, derramaría su sangre generosa en defensa del suelo patrio. La lucha sería larga y cruenta. Al final el agresor tendría que retirarse, pero dejaría tras de sí, un país devastado por la guerra con un incalculable número de muertos. Esa es la verdad que los infames que tratan de destruir la revolución cubana intentan ocultarle a los que dicen defender.

A ese escenario con ese costo nos desean empujar, pero no somos tontos, sabemos que, no será la violencia, ni las falsas promesas de los que nos desprecian y odian, las que nos sacaran adelante.

Un día Fidel nos dijo, “El más terrible vicio que se puede apoderar de la conciencia de los hombres y de los pueblos, es la falta de fe y la falta de confianza en sí mismos”, y nos enseñó a no padecerlo, por eso con fe inquebrantable en la victoria final, continuaremos dando la batalla a las oscuras fuerzas que pretenden robar nuestros sueños, convencidos que, mantenernos unidos es premisa de vida y única manera de poder continuar fundando una Cuba para el bien de todos.

“Sólo la Revolución puede hacer viable la marcha y el futuro de este país”.

Fidel.   

P.D. Todo lo que he dicho aquí no significa que este a favor de tolerar la violencia, ni la acción contrarrevolucionaria en busca de una paz que nunca sería tal si actuamos así. Soy totalmente opuesto a que se amnistíe a los que, apedrearon salas pediátricas, vandalizaron tiendas, destruyeron autos, agredieron e hirieron a ciudadanos y autoridades, alteraron el orden público y la tranquilidad ciudadana, en fin, a los violentos. Sería sembrar un antecedente de impunidad para tales hechos que en nada contribuiría a la disuasión de los mismos.  Tienen que sentir el peso de la ley. Tampoco estoy a favor de perdonarles la felonía a los que instigaron tales hechos. Tengo plena confianza en los tribunales de mi país y estoy seguro que no sancionaran a inocentes.

 

 

 

 

 

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