Profesora norteamericana: “Soy maestra y me pregunto si mis alumnos podrán ir un día a la escuela sin temor a un tiroteo”

Por: Marco Velázquez Cristo.

Según The New York Times, Sarah Lerner maestra en la escuela Marjory Stoneman Douglas High School en Parkland, Florida, dice, “Soy maestra y me pregunto si mis alumnos podrán ir un día a la escuela sin temor a un tiroteo” , expresión que el medio utiliza de título para su artículo, en el cual ella relata sus vivencias y temores sobre la violencia que existe en los centros de estudios del país que, se nos quiere presentar como el paraíso soñado.

Mis preguntas para los trasnochados internos que pretenden cambiar en Cuba todo lo que no debe ser cambiado:

¿Algún maestro cubano tiene que hacerse esa pregunta?, NO.

¿Ha muerto un profesor ultimado a tiros por uno de sus alumnos en Cuba?, NO.

¿Nuestros educadores tienen necesidad de prepararse en el uso de armas de fuego para combatir la agresividad manifiesta de sus educandos?, NO.

¿Un alumno cubano a matado a tiros a uno o a varios de sus compañeros en sus lugares de estudios?, NO.

¿Han existido tiroteos masivos en nuestros colegios?, NO.

¿Tienen los padres cubanos que temer por la seguridad de sus hijos en las escuelas?, NO.

¿Tenemos necesidad de tener policías en cada centro de estudio para controlar la violencia, las drogas y otros delitos conexos?, NO.

¿Cuántos en el mundo desearían tener la tranquilidad y seguridad que tenemos en las escuelas y en la sociedad en general?, MUCHOS.

Lamentablemente, ni los padres, ni los maestros estadunidenses pueden dar similares respuestas a esas interrogantes, estoy seguro que se encuentran dentro de esos MUCHOS que, también quisieran que sus niños y jóvenes no vivieran en una sociedad enferma como la suya. 

No existe en el mundo nada más importante que la vida de un ser humano, máxime si se trata de la de un niño.

En Cuba los estudiantes no portan armas de fuego, ni llevan en sus bolsos o mochilas otro tipo de ellas para herir a sus compañeros, llevan libros, lápices y libretas y en sus corazones los valores que una sociedad humanista hace florecer en ellos.

Ojalá en las escuelas de Estados Unidos existiera la misma seguridad y tranquilidad que en las cubanas. Ojalá que las imágenes de sus aulas fueran similares a las nuestras. Ojalá que los niños de ese país tuvieran la oportunidad de desarrollarse en una sociedad libre de la violencia y el pandillerismo como la que tenemos en Cuba.

Sí esta hermosa realidad es parte indisoluble de un proyecto social que tiene como prioridad garantizar todos los derechos del ser humano y por eso lo sitúa en el centro de toda su actividad, sí esos encomiables logros que hemos descrito se han obtenido dentro de él, la pregunta:

¿Es lícito luchar por cambiarlo por el capitalismo salvaje de cuyas consecuencias sobre la juventud de su país se queja la maestra estadunidense?, NO.

Por eso cuando Cuba lucha por preservar el socialismo y llevarlo a hacerlo próspero y sostenible, cuando se empeña en demostrar que un mundo mejor es posible, también está batallando por el derecho de los niños norteamericanos a vivir en paz.

Luego entonces, los que solapada o abiertamente pugnan por retrotraernos al pasado donde el capitalismo sembró desigualdades, miserias,  vicios y violencia en Cuba deben saber que, eso es INADMISIBLE. 

“…Sin educación no hay Revolución posible, sin educación no hay socialismo posible…”

Fidel. 

 

 

 

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