Que aúllen las hienas, no importa, nosotros viviremos y venceremos.

Por: Marco Velázquez Cristo.

Celebramos el primero mayo en casa, cumpliendo con las medidas de aislamiento social que tan efectivas están resultando para enfrentar la pandemia,  no hay tristeza, ni frustración, sabemos que vendrán otros días gloriosos para la patria en los cuales entre los motivos para festejar, tendremos el del triunfo sobre la Covid-19.

Y en fechas como esta, como siempre, sale a las redes, la contrarrevolución con su vulgar discurso de odio, lleno de ofensas y mentiras con las cuales pretenden sustituir los  argumentos que no tienen para enfrentar nuestra verdad. Su verba  desesperada, estridente e histérica es el mayor exponente de su derrota.

No causan enojo, por el contrario hacen sentir la inmensa satisfacción de la victoria. Sí, de la victoria, porque cualquier infamia que puedan sus retorcidas mentes inventar, invariablemente se estrellará contra la inocultable realidad de una Cuba triunfante sobre todas las agresiones imperiales, que aplasta con su ejemplo y verdad las infamias que tejen contra ella, que se mantiene imbatible ante la Covid-19, mientras su cobarde enemigo se derrumba frente a esa enfermedad. Les duele esa Cuba.

Muy diferente resulta el escenario en otros países, donde la pandemia también obliga a la reclusión, pero donde su manto de desolación y muerte se  extiende sobre sus sociedades en las cuales el capitalismo reina, y las negativas consecuencias que genera ese injusto sistema sobre los trabajadores de esas naciones, hacen que estos no tengan motivos para celebrar. Si la Covid-19 no estuviera presente en esos lugares, hoy los desposeídos de siempre estarían en las calles reclamando sus derechos, luchando contra la opresión y la explotación de que son víctimas.

En Cuba, volveremos a las calles cuando concluyamos de vencer la enfermedad, no para luchar contra un gobierno y un sistema injusto, no es el caso, el pueblo está en el poder, avanzamos, con aciertos que superan en magnitud y número, infinitamente a los errores, saldremos a festejar la realidad que nos ha dado el tino del rumbo elegido, el socialismo.

Que aúllen las hienas, no importa, nosotros seguiremos tirando del carro de la Revolución hacia el futuro. Viviremos y venceremos.

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