¿Qué impulsa a los “nuevos revolucionarios” a ser tan hipercríticos?

Por: Marco Velázquez Cristo.

El comportamiento de los “nuevos revolucionarios” en las redes sociales caracterizado por un patológico hipercriticismo que los lleva a cuestionar todo y no estar de acuerdo con nada, principalmente con lo que provenga del Estado y sus funcionarios, a los cuales le discuten constantemente la capacidad de abordar y solucionar los problemas, subestimándolos y denigrándolos,  así como la forma intolerante con la cual rechazan cualquier criterio contrario a los suyos y tratan de desacreditar a sus adversarios en los debates; me condujo a buscar opiniones autorizadas que explicaran desde el punto de vista psicológico tales conductas, aun cuando desde otros ángulos resultan claras sus causas.   

Así encontramos que el psicólogo español Arturo Torres arroja algunas luces sobre este tipo de comportamiento en su artículo, “Por qué las personas que juzgan constantemente hablan desde el rencor”. Según el especialista son incapaces de centrar una discusión en los argumentos, tienden a dirigir sus comentarios hacia las características negativas que supuestamente presenta el contrario como persona. Sentencia Torres, “la falacia ad hominem es su perdición”, (la falacia Ad Hominem o Ataque Personal consiste en atacar a la persona que emite un argumento, desacreditándole para que los demás no lo tengan en consideración).

Afirma el experto que, utilizan cualquier excusa para ridiculizar a las personas con las cuales intercambian o debaten, incluso pueden aprovechar hasta una opinión que simplemente no coincida con la propia, para mofarse y atribuirle a sus interlocutores todo tipo de imperfecciones de inteligencia o personalidad.

Por su parte Oscar Galicia, investigador del Departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana, al referirse a los que se conducen de la manera que hemos estado viendo plantea: “Cuando alguna persona les hace ver que sus ideas son equivocadas y se los dice, sienten que es un ataque personal”.

Ahora bien, ¿son solo factores psicológicos los que están condicionando su conducta?

El contexto tiene influencia, y el complejo escenario interno cubano hace más visibles, las carencias de valores éticos morales, la prevalencia de intereses personales por encima de cualquier otro de carácter colectivo, la falta de principios verdaderamente revolucionarios y el cambio de pensamiento político, sacando a la luz, en resumen, todo lo que tratan de ocultar bajo su disfraz de “revolucionarios” y que los sitúa en el lado equivocado de la historia.

Pero, ¿de dónde nace el rencor que les corroe las entrañas, aunque no lo digan?

El Doctor por la Universidad Pública de Navarra en Sociología Javier Arza Porras plantea en su artículo, “Frustración y resentimiento ante la vuelta” que, la frustración la podríamos definir como el sentimiento que se genera en un individuo cuando no puede satisfacer o cumplir aquella meta que desea (…) que si no se gestiona bien derivará al rencor o el resentimiento.

Llevando esta opinión especializada al proceder de quienes nos ocupan pudiéramos decir que, su frustración de manera general nace del fracaso de los esfuerzos con los que apoyan los del enemigo principal para intentar lograr que se produzcan cambios en el sistema político, económico y social cubano que, les permitan alcanzar sus ambiciones personales.

Unos sueñan con desarrollar carreras políticas que les abran las puertas a los máximos cargos de dirección del país, otros con tener grandes empresas que les permitan llevar una vida de privilegios y opulencia y algunos con apoderarse de determinados sectores de la vida social del país para transformarlos a sus caprichos y conveniencia.

De esa frustración nace el rencor que demuestran hacia un proceso social al que, en su inmensa mayoría le deben, preparación personal y en algunos casos hasta cierto reconocimiento social y el haber llegado a determinados niveles de dirección de los que tuvieron que ser sustituidos por diversas causas que no es el momento de analizar, solo agregar que su comportamiento actual demuestra la justeza de la decisión tomada con ellos, estos adicionan a su rencor, un mayor resentimiento.  

Por alcanzar tales “metas” personales están dispuestos a entregar la patria a su peor enemigo. De ahí la necesidad de despojarlos de su disfraz de “revolucionarios inconformes”. Como dice la biblia en Santiago 3:14, Si tienen celos amargos y ambición personal en su corazón, no sean arrogantes y mientan así contra la verdad.

Nota: hemos utilizado fragmentos de publicaciones que, aunque no se refieren a los “nuevos revolucionarios”, los conceptos que reflejan pueden ser aplicados al comportamiento de estos. Ninguno de sus autores vinculado a los debates sobre Cuba en las redes sociales.

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