Sátira a una mala película | PostCuba

Sátira a una mala película

Por Benigno Aguilar Rocadura.

En el rodaje de la perversa película “Ruidos” se produjeron errores actorales provocados por factores que no pudieron prever sus realizadores y que conocí a pesar de no tener fuentes cercanas a la investigación como las poseen la AP y CBS NEWS entre otros medios privilegiados por los productores de este pésimo film.

Los rubios cerebros yanquis no tomaron en cuenta:

La belleza de la mujer cubana:

Me narraron que, una mañana trotaba cerca de la residencia de uno de los actores, una hermosa joven envuelta en una licra ajustada a su escultural cuerpo, y que este al verla olvidado de su papel, corrió  apresuradamente y sin ninguna dificultad hacia la acera para observarla pasar mientras exclamaba, “oh my God, this is a woman not what I have in… (oh dios, esto si es una mujer, no lo que yo tengo en…), la frase fue truncada por la bofetada que la esposa  ofendida le propinó,  espetándole, “son of  bitch” (hijo de puta), estremecido por el impacto el indiscreto  gemía, “ me atacaron, me atacaron de verdad”.

De la residencia surgió apresurado el director de escenas gritando, “Peter, fue tu mujer imbécil, te dije que salieras restregándote los oídos dando tumbos   y lo que hiciste fue salir corriendo, frotándote los ojos para mirarle el trasero a esa mujer, mira el que está vendiendo maní, seguro en los cucuruchos tiene una cámara escondida, se los voy a comprar todos, así los cubanos no tienen pruebas del fallo y podemos manipular las imágenes y te ponemos como víctima de un ataque real.

La esposa aun irritada, – Tom, ¿Le vas a comprar también todos los celulares a los muchachos de la esquina que están filmando y riéndose desde el principio? Abatido el increpado respondió, -estamos fritos, esos chiquillos deben ser los investigadores que los redujeron, acuérdate que abrieron hace un tiempo un centro de nanotecnología.

 El clima de la isla.

Me refirió un amigo que estando  en el parque  “El Quijote”, se sentó a su lado un hombre que evidentemente trataba de refrescarse tomándose unas cervezas, el cual ya embriagado señalando al monumento, en un enredado español le dijo, – “Billy the Kid” (Billy el Niño), mi  héroe favorito, el trató de corregirle el error, pero el extranjero  convencido que estaba ante su ídolo, solicitó entregándole su teléfono celular a una mujer que lo retratara, luego intentó escalar el monumento, lo que logró ayudado por unos turistas que se divertían con la escena. Enjorquetado a las zancas del caballo, con una lata de cerveza en cada mano hizo señas para ser retratado.

En ese preciso momento llegó corriendo un hombre que le arrebató el celular a la improvisada fotógrafa, que comenzó a gritar, -ladrón, le roban el teléfono al señor, mientras el del monumento se afanaba en aclarar, -no es un ladrón es mi amigo Tom, somos diplomáticos americanos.

El recién llegado evidentemente desesperado respondía, – cállate Billy, pero su coterráneo insistía, -retrátame con Billy the Kid, el otro irritado, -estúpido bájate, ese es un héroe cubano.

Ya juntos, el director de escenas reprendió a su actor, -te dije que te mantuvieras en la casa, que te habíamos reportado como atacado y mira lo que hiciste. Billy se justificó, -hace mucho calor y me tome unas cervezas para aplacarlo, ¿quieres tomarte una Cristal? Tom enfadado, – que Cristal, ni Cristal, esos turistas que te auxiliaron son rusos, que ayudan a los cubanos a vigilarnos y te han sacado miles fotos. Billy desorientado, – ¿Por qué sabes que son rusos?. Impasible Tom respondió, -¿tú no oíste cuando un cubano les dijo, ustedes sí que son caucásicos originales?, Billy, confundido, -¿y eso quiere decir ruso?, Tom con aire de sabelotodo, – sí.

La música cubana.

Un músico me contó que en una actividad por el verano,  un extranjero que intentaba bailar al ritmo de un Son, haciendo las delicias del público,  insistió en participar en una espontánea competencia de improvisación, me dijo que hizo la suya en buen español y que aunque fuera de ritmo tuvo un texto interesante que fue,  “Yo soy John, el amigo de Tom, me siento a la perfección, corriendo por el malecón, gozando con el Son, Norteamérica es mi nación, a la que vuelo mañana en un avión, me llevo  botellas de ron, y cajas de tabacón, algunas para Tillerson… en ese punto fue interrumpido por uno que desde el público le gritaba en inglés, -John, John, para, baja de ese escenario, el improvisador haciendo un gesto de saludo dijo por el micrófono, -ese es mi amigo Tom, los dos somos funcionarios de la embajada americana.

Dice el artista que el llamado Tom tuvo que bajar casi a la fuerza a John, quien a intervalos se empinaba de una botella de Habana Club y se negaba a abandonar la tarima y que mientras caminaban entre el público, se les escuchó discutir.

El frustrado director de escenas -¿tú sabes lo que has hecho?, John con lengua enredada por el ron,   -tomar, bailar y cantar, Tom irritado, -estúpido tu debías estar fingiendo tener una conmoción cerebral y acabas de decir por los micrófonos de un escenario que estas a la perfección, para más desgracia la televisión está transmitiendo en vivo, hasta Trump en la Casablanca te debe haber visto y oído.

John, con aire justificativo, -es que la música y el Habana Club de esta gente se te mete en la sangre y te domina.

Tom, preocupado, -Ahora el Jefe va a tener que justificar con Tillerson las barbaridades de ustedes, le voy a informar que los cubanos están empleando armas no convencionales para hacer fracasar la operación, y que tú después de lo que dijiste a micrófono abierto, no puedes llevarle el ron y los tabacos a Rex, le voy a proponer incrementar la cantidad para contentarlo y que Bill se los lleve,  con el presidente no hay problema, se le puede decir cualquier cosa, que el resultado será el mismo, una imbecilidad, digo un ataque a los cubanos.

Quizás la desvergüenza del gobierno norteamericano, la del Departamento de Estado, la de los oficiales del FBI que se han vuelto cómplices de esta mentira, la de Marco Rubio y la de los funcionarios norteamericanos que le han hecho el juego a sus Jefes, supere cualquier sátira que se pueda hacer del perverso montaje que han hecho para agredir a Cuba.