Suecia vs Cuba: Lo que obvian las comparaciones

Suecia vs Cuba: Lo que obvian las comparaciones

Por: Marco Velázquez Cristo.

Se utilizan en muchas ocasiones a países desarrollados para compararlos con Cuba y situarlos como paradigmas a seguir, siempre obviando aspectos fundamentales que no responden a los fines que se persiguen con tales equiparaciones. Se insiste mucho en Suecia nación con una economía sólida y presentada por los grandes medios como el lugar más equitativo de la tierra, ejemplo de democracia.

Resulta incorrecto establecer comparaciones entre un país desarrollado con otro que no lo es, para incrementar el error soslayan factores esenciales como, las circunstancias históricas y entorno en que se han desarrollado, disponibilidad de recursos naturales y extensión territorial, retos enfrentados, diferencias socio culturales, condicionantes de la bonanza económica del patrón de comparación y tiempo en que la alcanzó.

No obstante, para demostrar cuan injustos son los que demeritan a Cuba en estos análisis vamos a aproximarnos a la realidad de los dos países.

Características geográficas y recursos naturales.

Suecia tiene una extensión territorial de 447.435 km², cuatro veces superior a la de Cuba que es de 109.884 km², con una población de 9,903 millones de habitantes (2016), inferior a la de nuestro país que es de 11,48 millones. La riqueza en recursos naturales y  la ayuda exterior fueron factores determinantes en el arribo del país escandinavo a la condición de desarrollado.

Entre sus abundantes recursos naturales, se cuentan, el hierro, la madera, cobre, zinc, oro, plata, tungsteno, uranio y un gran potencial hidráulico que le ha permitido generar el 51% de su energía eléctrica utilizando este recurso.

Cuba por el contrario con una superficie 4 veces inferior en la que viven 1,5 millones de personas más que en el país nordico, a los cuales debe alimentar, no dispone de grandes reservas de recursos naturales, a no ser las del níquel, tampoco caudalosos ríos, o saltos de agua por lo que depende para la generación de electricidad fundamentalmente del petróleo, aunque se desarrollan programas para la utilización de otras fuentes de energía como la eólica y la solar. Vale preguntarse:

¿Cuánto habríamos ahorrado en la generación eléctrica y en importaciones si tuviéramos las condiciones de Suecia? Muchos miles de millones que pudiéramos haber invertido en el desarrollo del país.

Entorno internacional su influencia en la economía.

Para el país nórdico el entorno internacional que lo ha rodeado en su proceso de desarrollo dicho sea de paso un periodo de tiempo incomparablemente mayor que el de los años que lleva en el poder la revolución, ha sido favorable y por decirlo de alguna forma amigable.

Al concluir la II Guerra Mundial gracias a los malabares diplomáticos y acciones ambivalentes que le permitieron mantener la “neutralidad”, era un país más rico que antes de ella y fue beneficiado por el Plan Marshall, (de 1948 a 1951 recibió 347 millones de dólares, cifra bien importante para la época) desarrollado por EE.UU. para ayudar a los países europeos a recuperar sus economías con el fin de evitar que cayeran bajo la influencia de la Unión Soviética. En el caso sueco junto al resto de los países nórdicos, EE.UU. les presto apoyo financiero y económico para contraponer sus sociedades y nivel de desarrollo al de las entonces republicas del campo socialista.

En cambio, Cuba desde los mismos inicios de la Revolución ha tenido que enfrentar la hostilidad de Estados Unidos, que empezó por suprimirnos la cuota azucarera y continuó imponiéndonos un bloqueo económico, comercial y financiero que dura hasta nuestros días, principal obstáculo para el desarrollo del país. Solo en el periodo comprendido entre abril de 2016 y abril de 2017 ocasionó daños por cuatro mil 305 millones de dólares. La cifra total de las pérdidas causadas por este acto genocida se situaba en octubre del 2017 en 822.280 millones de dólares según datos del Instituto Nacional de Investigación de la Economía de Cuba.

En este contexto ha estado presente la constante amenaza de una posible agresión militar por parte de EE.UU. que ha obligado a Cuba a invertir cuantiosos recursos en función de garantizar su defensa, los cuales podrían haber sido destinados al desarrollo del país. Nada de esto ha tenido que enfrentar o hacer Suecia.

Con todos los vientos a su favor la economía  sueca creció en el 2017 un 2,4%, cifra inferior a la alcanzada en el 2016 que fue del 3,2%. Cuba bloqueada y hostigada, su economía progresó en un 1,6% y si la apreciación del sitio Economist Intelligence Unit (www.EIU) en su boletín del 15/7/16, es correcta, de levantarse totalmente el bloqueo el PIB de Cuba habría subido un 2% más, es decir en 2017 habríamos crecido un 3,6%, por lo tanto 1,2% superior al de la vitrina. Comparar los PIB de ambos países sería un disparate improcedente.

Democracia.

Según occidente y algunos juristas del patio el sistema de gobierno sueco es uno de los más democráticos del mundo y el nuestro el peor de todos. Una mirada a la realidad.

Su jefe de Estado es el rey Carlos XVI Gustavo de Suecia que, aunque dicen que solo es una figura protocolar, ostenta esa condición. El Primer Ministro que es el Jefe de gobierno y tiene la facultad de disolver al parlamento, es seleccionado por el presidente del Riksdag (parlamento). La designación se somete a votación en el parlamento, si la mayoría absoluta vota no, el presidente debe entonces encontrar un nuevo candidato. Esto significa que el Riksdag puede aceptar a un primer ministro sin ningún voto afirmativo.

Los ciudadanos votan por partidos y en los casos que estos elijan candidatos pueden votar por uno o varios de ellos o poner en la boleta el nombre de quien consideren, estos se llaman votos preferenciales, pero los votos que principalmente determinan son los otorgados a partidos.

En nuestro país no participa ningún partido en las elecciones, una Comisión de Candidatura es la que hace la propuesta de presidente del Consejo de Estado y de Ministros y nadie tiene la facultad de disolver la Asamblea Nacional del Poder Popular que es el órgano supremo de poder del estado. Somos más democráticos.

Los teóricos que defienden el “Estado de Derecho” según los patrones occidentales dirán, pero ellos tienen la “independencia de poderes”. Les respondo, ¿Cuan independiente es el legislativo del ejecutivo, cuando este último lo puede disolver?

Sociedad.

La sociedad sueca se encuentra azotada por una ola de violencia que ha llevado al Primer Ministro de ese país Stefan Lofven a plantear que está dispuesto a sacar el ejército a la calle para intentar contenerla. Los medios occidentales la atribuyen solamente a los inmigrantes sobre todo a grupos armados y religiosos descritos como milicias islámicas. Esto es un análisis sesgado de la génesis del problema.

Varios son los factores, entre ellos la lucha por controlar actividades como el narcotráfico y la prostitución, en la que no solo participan los inmigrantes, además está presente el racismo como otro de los agentes causales de la violencia, al respecto el investigador de la fundación antirracista Expo, Jonathan Leman, le explicó entre otras cosas a la BBC que, “los grupos supremacistas blancos y la extrema derecha internacional consideran que los suecos blancos están siendo desplazados”, agregando que, “ La blancura es un simbolismo de preservación”, tanto en Suecia como en otros países de la región”, fin de la cita. Ese sentimiento racista está alimentando conductas xenófobas que provocan enfrentamientos con los inmigrantes y fomentan la violencia.  

Zlatan Ibrahimovic delantero del Manchester United ha lamentado que, pese a su calidad, sufra racismo en Suecia, donde los medios lo atacan porque su apellido no sea Anderson o Svensson. 

Ese racismo que se pretende ocultar alcanza a los niños que no han recibido su permiso de residencia, al respecto el sitio de la ONG internacional Humanium que da seguimiento a la  protección de los derechos del niño , plantea que en Suecia, “un número preocupante de niños sin acompañantes (…) han desaparecido de los centros de acogida convirtiéndose en presas fáciles para el abuso y la explotación (…) En el año 2010 el Comité de los Derechos del Niño expresó su preocupación sobre el alcance de la trata de niños con fines económicos o de explotación sexual en ese país (…) Los niños sin permisos de residencia sólo tienen derecho a acceder a los servicios médicos de urgencia y rara vez, tienen la oportunidad de estudiar (…) el aislamiento todavía está autorizado y se utiliza como una forma de castigo en centros de detención juvenil”, fin de las citas.

Cuba, no tiene ninguno de esos problemas, para  Elías Carranza, director del Instituto Latinoamericano de la ONU para la Prevención del Delito y el Tratamiento del Delincuente, “Cuba posee grandes logros en la reducción de la criminalidad y es el país más seguro de la región”. 

Los derechos de los niños están plenamente garantizados. Una cita, “Cuba es campeón mundial en la promoción y protección de los derechos de la niñez”, María Cristina Perceval, directora regional de la UNICEF.

Con este análisis no he pretendido negar los problemas que son de nuestra responsabilidad que nos han afectado y aun lo hacen y que han influido negativamente en nuestro desenvolvimiento económico, tampoco ignorar el desarrollo sueco, ni los altos estándares de vida que han logrado, los cuales con toda honestidad dudo pudieran haber alcanzado en las condiciones de Cuba, yendo más lejos tampoco creo que pudieran exhibir los logros que hemos alcanzado, por factores que no es el momento de evaluar y que prolongarían en demasía este artículo, por ahora:

Nada que envidiar mucho de que enorgullecernos.

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