Madre, gracias por enseñarme a amar a ese hombre eterno

Hasta siempre, Comandante. Por Yurima Otero Góngora*. Madre querida, estoy muy triste pues un hombre eterno que me enseñaste a amar desde pequeña ha muerto. En estos días de tristeza he recordado mi hermosa vida de pionera, los actos en los que participaba, los comunicados que leía en inmumerables actividades. Todavía puedo verlo bajando las escalinatas del Campamento de Pioneros 26 de julio en Varadero, …

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