Venezuela: La CIA y la oposición se juegan su mejor carta y pierden la partida.

Por. Marco Velázquez Cristo.

Los medios comienzan a hacerse eco del malestar de Trump por los fracasos de los intentos de derrocar al gobierno legítimo de Nicolás Maduro. Se llega hablar de su insatisfacción con John Bolton por suministrarle información imprecisa sobre la situación interna de Venezuela. Dicen que, hasta lo acusa de ser demasiado agresivo; esto último parece un chiste, es como el burro diciéndole guatacú al caballo.

Todo esto empieza a transcender luego del último fiasco en el que pretendieron  tomar el poder provocando un alzamiento militar que, como es de dominio público  nunca ocurrió, los detalles son conocidos. Pero existe un elemento divulgado pero no apreciado en su justa importancia sobre todo para EE.UU. y fue que, no pudieron sacarle redito a la traición de una ficha clave como la del entonces Jefe del SEBIN el General Manuel Cristopher Figuera, la cual no tuvo el impacto que esperaban.

Una vez más la CIA apreció mal la capacidad de influencia de figuras del chavismo a las cuales logra acercarse o ganar para su infame causa utilizando relaciones  y promesas. Aprovechando además la falta de principios y patriotismo de estas.

La conducta, lugar de residencia actual de Cristopher Figuera y el levantamiento de las sanciones impuestas por EE.UU. a él, no dejan lugar a dudas de que se encontraba involucrado en la intentona golpista. Su discurso aun cuando pretende matizarlo es contentivo de las mismas líneas de mensajes de los personeros del imperio y los medios que responden a estos. El descredito de los dirigentes de la revolución bolivariana, el culparlos de la compleja coyuntura económica y la supuestas discrepancias entre ellos son parte de su  peroración. Pero existe un apotegma que dice:  “Todo lo que expresa un traidor carece de credibilidad”. 

La Agencia dejó que la oposición arriesgara esa pieza importante pensando que, había llegado el momento de ir a por todas, cuando se percataron de que los acontecimientos no evolucionaban en la dirección que habían previsto, ya no tenían forma de preservarla. La dirección bolivariana destituyó a Figuera rápidamente destruyendo todas las esperanzas de la CIA y la oposición de poder sacar provecho de tan valiosa adquisición.

Eso debe de haber irritado a más de uno dentro y fuera de la Agencia entre otros a Trump. Perder unos ojos y oídos en una posición tan privilegiada de manera  inútil es algo que le debe estar doliendo al imperio; amén de que resulta evidente que, carecen de fuentes de información y capacidades de influencia en los niveles altos de la dirección del chavismo.

El golpe ha sido fuerte, lo que unido al desgaste que ya comienza a evidenciarse en las filas de la oposición, incluyendo el de la figura de Guaidó, han forzado a EE.UU. a tener que buscar nuevas vías para tratar de consumar su ignominioso propósito de desbancar del poder al gobierno que encabeza Nicolás Maduro. Han pretendido lo imposible; comprar la solidaridad de Cuba con Venezuela o utilizarla para inducir una solución a la crisis que vive esa nación en consonancia con sus intereses. Paralelamente negocian con Rusia en busca del mismo objetivo.

Washington trata de hacer control de daños. El levantamiento de las sanciones a Figuera tiene también la intención de enviar un mensaje a los mandos militares y otros funcionarios del gobierno bolivariano que han sido objeto de acciones similares contra ellos: Te perdono a cambio de que mudes de bando.

Sería iluso pensar que al imperio se le han agotado las vías de hacer daño a Venezuela o que dejará de intentar continuar haciéndoselo. Pero una cosa es cierta la CIA está trabajando de gratis para el SEBIN. Repito lo que un día escribí, cuando todo termine la Agencia le habrá hecho un gran favor al chavismo al depurarle de sus filas los traidores.

 

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