Venezuela: ¿Si hubiesen matado a Maduro que seguía?

Por: Marco Velázquez Cristo.

El intento de magnicidio del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, se puede afirmar que forma parte de los intentos del imperialismo yanqui y la derecha venezolana de derrocar al gobierno bolivariano para apoderarse de los recursos naturales de ese país, principalmente del petróleo. Veamos las cosas en contexto.

Las pretensiones  de retornar por la vía de las urnas a la derecha reaccionaria al poder han fracasado, la guerra económica para restarle apoyo popular al gobierno bolivariano y crear un estado de descontento e irritación en el pueblo venezolano que desemboque en una situación de inestabilidad interna que conlleve al derrumbe del mismo tampoco ha tenido éxito, las acciones de aislamiento realizadas mediante presiones sobre gobiernos sumisos a los designios de Washington e instituciones desprestigiadas como la OEA, no han podido crear un escenario que justifique una intervención militar, ni siquiera la conjunción de  todas estas agresiones y vilezas juntas han surtido el efecto deseado por el imperio y la derecha venezolana.

En su frustración y desespero esta vez llegaron más lejos e idearon una operación al estilo de la que a inicios de la revolución cubana pensaron para derrocarla, nos referimos a la Operación Patty, con la cual concibieron perpetrar un atentado a Raúl y realizarse una autoagresión a su ilegal Base de Guantánamo que aparecería como una represalia de Cuba por el magnicidio, lo que les hubiese dado la justificación para invadirnos y hacer fracasar la revolución.

Los antecedentes hacen evidente que la acción militar contra Venezuela ha sido una opción valorada por el imperio y sus aliados, sin tapujos lo ha dicho Donald Trump. Sus preparativos han estado a la vista: La entrada de Colombia en la OTAN, la presencia de los cascos blancos en esa nación, el reforzamiento de la presencia militar norteamericana en ese país y de tropas colombianas en las cercanías de la frontera con Venezuela, son entre otros, factores que indican esas intenciones. Pero hasta ahora les ha faltado el pretexto.

En este contexto no se pueden obviar las declaraciones de Juan Manuel Santos anunciando el fin del gobierno de Nicolás Maduro, ni la coincidencia en fecha de una explosión ocurrida en las cercanías del aeropuerto Los Colonizadores y del Grupo Mecanizado General Gabriel Revéiz Pizarro en el municipio de Saravena en el departamento de Arauca Colombia, atribuido al ELN, en este último caso, nos podríamos preguntar ¿por qué se frustró el atentado y no podían achacárselo a Venezuela?

De haber logrado matar a Nicolás Maduro y a la totalidad de la dirección político militar del país, es casi seguro que una de las variantes para continuar creando las condiciones para una intervención militar habría sido una autoagresión a diferentes unidades militares y otros objetivos en Colombia, que se presentarían como represalias del ejército venezolano.

Ese factor unido a la reacción violenta que es previsible generaría el hecho en el pueblo instaurándose el caos y el desconcierto en el país, así como que las fuerzas armadas sin sus mandos principales perderían capacidad de coordinación y respuesta, les creaban el estado deseado para invadir a un costo mucho menor que con la dirección de la unión cívico militar en ejercicio de sus funciones. “Respuesta a una agresión y fines humanitarios”, la justificación perfecta.

Ese pudo ser el plan, pero fracasaron no obstante pensar que luego de este chasco cejaran en su empeño de destruir la revolución bolivariana y chavista sería iluso, esto hace más peligroso al imperio.