Vuelven los grillos al banquillo de los acusados

Por: Marco Velázquez Cristo.

En octubre del 2017 publicamos un post titulado, “Acusa la AP a un grillo cubano de ser el autor de los ataques acústicos”, en el cual denunciábamos las maniobras que acompañaban la “filtración” por parte de la agencia de noticias Associated Press (AP) de un audio en el cual se escuchaba un sonido semejante al producido por un grillo, los expertos señalaron esa analogía significando que un sonido igual emite el macho de esa especie para atraer a la hembra.

Ahora el sitio Buzzfeed News publica el artículo, “Un informe desclasificado del Departamento de Estado dice que las microondas no causaron el «síndrome de La Habana», en el que reseña dicho documento en el cual, en esencia según el medio se plantea que, los famosos “ataques sónicos” probablemente fueron causados ​​por grillos, no por armas de microondas.

El informe, siempre siguiendo lo publicado por el mencionado sitio fue elaborado por el grupo asesor JASON, una junta científica de élite que ha revisado las preocupaciones de seguridad nacional de Estados Unidos desde la Guerra Fría, el cual lo terminó de confeccionar en noviembre de 2018.

¿Si la AP obtuvo los audios en 2017 y se señaló a los grillos como la fuente más probable de los ruidos que en ellos se escuchaban, cómo es posible que científicos de alta preparación demoraran algo más de un año en arribar a las mismas conclusiones?

Amplia Buzzfeed News que, aunque el informe no concluyó definitivamente qué causó las lesiones en sí, encontró que los efectos de la psicología de masas «psicógenas» pueden haber jugado un papel.

Lo primero que hay que aclarar es que, los grillos no pudieron ser los causantes de los ataques eso es absurdo, y como todo dentro de esta farsa urdida por los norteamericanos lo inverosímil y el cinismo marchan de la mano, así encontramos, discrepancias entre científicos, promoción por académicos de la Universidad de Miami de gafas que, se describen como capaces de diagnosticar de manera única a las personas con “lesiones sufridas” en La Habana, expertos irritados porque los han puesto como coautores de artículos que no han revisado, revistas especializadas en temas de medicina de reconocido prestigio que han publicado artículos sobre las supuestas afectaciones de salud de los funcionarios norteamericanos con carencias de rigor científico inadmisibles para su nivel, reuniones de las que no se puede hablar, reclamos de indemnización y como colofón un incontable número de las más inadmisibles versiones sobre lo presuntamente sucedido.

En cuanto a la hipótesis de que la enfermedad psicogénica de masas o histeria masiva pudiera ser la causa de las afectaciones de salud que han estado refiriendo los funcionarios norteamericanos que estuvieron destacados en La Habana, según los especialistas no resulta descabellada. En un artículo publicado en la Revista científica de la Royal Society of Medicine de los Dres. Robert Bartholomew sociólogo médico especialista en enfermedades neurodegenerativas con sede en Auckland, Nueva Zelanda y  Robert W. Baloh, Director del Laboratorio de Neurotología del Centro Médico de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), estos describen el ambiente creado alrededor del personal diplomático estadunidense en La Habana como un caldero de estrés e incertidumbre. Robert Bartholomew autor principal del trabajo plantea que, la misteriosa enfermedad pudiera estar vinculada a un trauma emocional y al miedo.

 Si las afectaciones que han referido los funcionarios estadunidenses destacados en La Habana responden a una enfermedad psicogénica de masas, eso no exonera de culpas al gobierno norteamericano, por el contrario, él pudiera ser el culpable de enfermar deliberadamente a sus nacionales.

Veamos.

Hacerlo les dio el argumento para reducir el personal de su embajada, lo que a su vez les permitió justificar la decisión de suspender la tramitación de visado a los que desearan emigrar hacia EE.UU. o realizar visitas familiares a ese país, creando de esta manera estados de irritación y frustración dentro del potencial migratorio y familiares de emigrados cubanos con el fin de empujarlos a generar situaciones de desestabilización, al presentar al gobierno de Cuba como responsable de toda la problemática que los afectaba.

Adicionalmente incorporaron a la farsa a Canadá uno de los principales socios comerciales de la isla y primer emisor de turistas hacia ella, lo cual indudablemente repercutiría negativamente sobre la economía cubana al privarla de esa importante fuente de ingresos en divisas. Eso indica la intención de  complejizar aún más el escenario interno.

El fin supremo, forzar el derrumbe de la Revolución.

Si consideramos además que, según los medios norteamericanos los primeros que se declararon atacados fueron oficiales de la CIA tendremos un elemento más para reforzar la sospecha de que el gobierno del imperio no es inocente. La actuación de esos primeros “afectados” fue impecable y de conjunto con el ambiente de misterio con el cual rodearon los supuestos hechos, contribuyeron a crear lo que los especialistas definieron como un caldero de estrés e incertidumbre.

Esas condiciones pudieron influir sobre los no involucrados en la farsa, los cuales, al sentirse amenazados en un ambiente que percibían como hostil inconscientemente se sumaron a ella.

Al respecto los expertos anteriormente mencionados consideran que, el personal de la embajada de Estados Unidos en Cuba lo más probable es que sufriera síntomas psicógenos generados por el estrés ya que la evidencia apunta abrumadoramente hacia esto.

En ese estado de alteración emocional que describen los especialistas se encontraban los funcionarios norteamericanos, escuchar el agudo sonido que emiten los grillos al cual los científicos llaman estridulación, si quieren pueden atribuirle haber contribuido a crearles la idea de estar siendo atacados, nunca ser la causa de los ataques.

Existen muchos antecedentes dentro de EE.UU. sobre comportamientos psicogénicos masivos como fue el caso de “La epidemia de los parabrisas dañados” que, llevó en marzo de 1954 a que en Seattle durante varias semanas se informaran a la policía cerca de 3000 parabrisas de vehículos con marcas, que fueron atribuidas al resultado de pruebas con bombas de hidrógeno que se habían llevado a cabo en el pacífico. En el momento de mayor intensidad del incidente el alcalde de Seattle solicitó asistencia por emergencia a la Casa Blanca. Sin embargo, luego se precisó que lo que había caído sobre los parabrisas eran pequeñas partículas producidas por la combustión incompleta de carbón bituminoso, que era común en la vida diaria en Seattle y no podía agujerear o penetrar los parabrisas.

Los grillos con sus serenatas a sus amadas tampoco pueden dañar a nadie, y ellos no tienen la culpa de las mentiras que se inventan los norteamericanos.

“Desdichadamente” para los de Norteamérica, en Cuba no existe una ley que le prohíba a los grillos estridular, no tenemos leyes absurdas como si las hay en su país donde, según el sitio de la Olivet Nazarene University algunas califican de locas como: Arizona, es ilegal que los burros duerman en bañeras. Florida, si dejas un elefante cerca de un parquímetro, deberás pagar por él como si fuese un coche. New York, no se pueden usar pantuflas después de las diez de la mañana.

En fin, lo que tienen que hacer es reconocer que montaron una farsa para agredir a Cuba lo demás es cuento de camino.

 

 

 

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