Yunior: El émulo del flautista de Hamelín y los seres del inframundo que atrae su melodía

Por: Marco Velázquez Cristo.

Los comentarios que en el muro del periodista Abdiel Bermúdez Bdez suscitaron una publicación de Yunior García Aguilera con la cual trata de desacreditarlo, cuestionando el reportaje que Abdiel hiciera sobre la respuesta del gobierno a sus pretensiones de marchar contra el socialismo, demuestran la activa participación de la contrarrevolución externa e interna en esta provocación que pretenden disfrazar de marcha cívica.

La mayoría de esos exabruptos provenientes de perfiles de “personas” que viven fuera de Cuba, con muy poca o ninguna información identificativa, lo que sugiere que, en muchos casos se trate de troles. Estos embozados y lejanos personajes incitaban a forzar la realización de la “marcha”, prometiendo el imposible de estar presentes en ella, ofendieron a falta de argumentos para sustentar sus posiciones y repitieron que, negar el permiso para la provocación es ilegal, al pedirles el sustento legal de su afirmación evadían el debate o lo abandonan. No faltaron como es lógico las loas al «flautista».  

Igual composición y comportamiento de los “foristas” se manifestó en la misma publicación en el muro de Facebook de Yunior García Aguilera, lo que unido al considerable número de veces en que fue compartida en ambos muros en un muy corto periodo de tiempo, señal inequívoca de la utilización de herramientas informáticas para diseminar su contenido, desvela la intención de construir mediáticamente una falsa imagen de gran apoyo a la “marcha” provocación con el fin de, estimular la participación en la misma, generar apoyo interno e internacional a ella, crear confusión y desconfianza sobre la solidez de la Revolución en la población, así como para tratar de intimidar al gobierno, para limitar su respuesta o llevarlo a aceptar la realización de dicha “marcha”.

En el caso concreto de Abdiel fue, además, un vulgar intento de linchamiento mediático dirigido a, desacreditarlo e intimidarlo para silenciarlo.

Veamos algunas de las estrellas del show.

La representación de la mafia miamense con su admiradora sin rostro y los 5 que les gusta o encanta el exabrupto de un ser despreciable. De ellos 2 supuestamente viven en Cuba, el resto fuera.  

Un “preocupado” por los derechos y el bienestar del pueblo cubano.

Un seguidor “bien” identificado, miren como le dan like a un fantasma.

Lo más rancio de la contrarrevolución del patio presente y dando apoyo, ah, pero nada tienen que ver con ella.

Un “pacifico” instigador a la violencia con un perfil sin amigos ni datos, al que 5 “pacíficos” promarcha  le dan like.

De esos cinco a los que les gusta este “pacifico” comentario, 3 viven en el exterior, 1 es un trol y el que dice vivir en Cuba, nada tiene en su muro.

Lo anterior es solo una pequeña muestra de la podredumbre que rodea al personaje de lenguaje almibarado y alma de Judas Iscariote, el cual debe comprender que, parafraseando al apóstol, para la patria nos levantamos, y no permitiremos que nadie se levante sobre ella.

Viva la patria.

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