Yunior: el nuevo capitán araña de la contrarrevolución

Por: Marco Velázquez Cristo.

La noticia de la salida de Yunior García Aguilera rumbo a España tomó por sorpresa a sus seguidores, causando estupor entre ellos, dejándolos en ridículo toda vez que, desde la noche anterior, ellos lo declaraban desaparecido y exigían al gobierno cubano una fe de vida del mismo. Superado ese primer momento comenzó a aparecer la frustración, el desánimo, los reproches, los desencuentros y el caos se apoderó del grupo Archipiélago que terminó por explosionar estrepitosamente.     

En este contexto desde el exterior han tratado de mantener vivo lo que ya es un cadáver, intentando empujar a los aturdidos integrantes de ese grupo a mantener su conducta beligerante y provocativa con el gobierno cubano, pero es una misión imposible. La versión de que Yunior habría sido forzado a aceptar el destierro que intentaron posicionar, fue desmentida por el dramaturgo al reconocer públicamente que salió de Cuba por decisión propia, ratificando lo que ya había informado el periódico EL PAÍS de España citando a fuentes del Ministerio de Exteriores de la nación ibérica. 

Su confesión acabó de desmoralizar a sus atribulados admiradores. 

Según el medio esas fuentes le confirmaron que, lo cito, “…desde hace días se estaban haciendo discretas gestiones para el viaje de García”. De lo anterior se desprende que, desde varios días antes del 15N, Yunior gestionaba su salida, no desde el 14N como ahora afirma, para intentar culpar a lo que él califica como en un acto de repudio de forzar su decisión.

Necesitaba decir eso para: justificar ante los de Archipiélago no haberles dicho nada de sus planes, por encontrarse según dice incomunicado en esa fecha, aunque contradictoriamente ante la prensa española dijo tener una línea que no había sido cortada, y ocultar que, mientras lanzaba encendidas arengas a participar en su “marcha”, daba orientaciones para la organización de la misma y hacia el show mediático de su caminata en solitario, él se aprestaba a poner pies en polvorosa dejando como se dice en buen cubano a todos sus seguidores colgados de la brocha.

Si Yunior hubiese tenido la determinación de marchar, no se hubiera anunciado tanto y tratado de desinformar a las autoridades para intentar sorprenderlas, pero hizo lo contrario, evidentemente para poder decir que, no había podido hacerlo porque se lo habían impedido. En un post anterior puse que, dada sus características personales él no estaría dispuesto a realizar una acción que implicara una responsabilidad penal y agregaba, una cosa es alardear y otra es afrontar las consecuencias de la llevada a la práctica de ese alarde. El dramaturgo acaba de darme la razón.

Yunior se comportó como un verdadero capitán araña.

Ahora, ya en España tratando de reconstruir su imagen ante sus seguidores y la contrarrevolución tradicional, principalmente de la asentada en la Florida que lo tilda de cobarde y lo ataca con saña, comienza a estructurar una dramaturgia basa en las mismas infames y gastadas mentiras que durante años han repetido los enemigos de la Revolución contra ella y sus lideres, mostrando toda la deshonestidad y doblez que escondía tras su falso discurso de “patriota pacifista” con el que lamentablemente logró confundir y manipular a muchos jóvenes que, ahora cargan con la vergüenza de haber creído en un cobarde que los utilizó en función de espurios intereses foráneos que hizo suyos.

Es triste ver a jóvenes cubanos en esa situación sin saber que decir.

A esos que defraudó, que creyeron en él, a los que llevó a hacer el ridículo y se río de ellos, a los que utilizó sin ningún escrúpulo, les digo, levanten sus frentes, aquí el único traidor es Yunior García Aguilera, saquen las experiencias necesarias de este duro momento que él les está haciendo pasar, para que nunca más nadie los vuelva a utilizar como instrumentos en contra de su patria.

No quiero finalizar sin referirme a algunos que, sin pertenecer a Archipiélago analizan lo sucedido y pronostican la posible evolución de su saga, como si pertenecieran a ese grupo, pues en un ejercicio de estupidez extrema llegan a negar o justificar su derrota y a minimizar la victoria obtenida sobre el enemigo principal que es el imperialismo yanqui.

Para ellos no se puede cantar victoria porque seguirán las campañas de descredito, Yunior comenzará hablar ante diferentes foros internacionales y bla, bla, bla, a ellos les pregunto, ¿no es lo que tradicionalmente han hecho otros iguales a él?, ¿son nuevas las campañas de descredito contra la Revolución?, hasta el despreciable mercenario Alexander Otaola le ha dicho a Yunior que, él solo ha comenzado a hacer lo que todos ellos llevan años haciendo, solo que le faltó agregar, sin resultado, que es lo que también le va a ocurrir al dramaturgo. ¡Y todavía estos “nuevos revolucionarios” hablando boñiga en las redes!

La mayor victoria ha sido frustrar la intentona de golpe blando preservando la paz, sin derramar una sola gota de sangre, ¿se puede desear un mejor desenlace que ese? Lo dejo hasta aquí.  

 

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